COVID en el embarazo

Covid en el embarazo

Si actualmente estás embarazada o acabas de tener un bebé o estás con la lactancia materna, puede ser que estés preocupada por el impacto que pueda tener la enfermedad denominada COVID-19 sobre ti o tu bebé.

Gracias a los avances en las investigaciones, a estas alturas de la pandemia, se conocen mejor los efectos del COVID-19 ‎en mujeres embarazadas y sus bebés.

Las últimas conclusiones indican que las mujeres embarazadas con COVID-19 tienen menos probabilidades de presentar síntomas que las no embarazadas con esta enfermedad, sin embargo son más susceptibles de necesitar cuidados intensivos en caso de enfermedad grave (como uso de respirador).

Todavía no se tiene constancia de la frecuencia con que el COVID-19 cause problemas en el embarazo o afecte a la salud del bebé tras su nacimiento.  Algunas investigaciones sugieren que una mujer embarazada que se contagia de COVID-19 tiene más probabilidades de tener un parto prematuro, del mismo modo que es más probable que el bebé necesite ser internado en la unidad de neonatos.

Si estás embarazada y te has contagiado de COVID-19, tu tratamiento se va a centrar en aliviar síntomas. Para ello, deberás tomar mucho líquido y descansar. También tu médico te puede recetar medicación para bajar la fiebre, aliviar el dolor o reducir la tos. En caso de que estés muy enferma, es posible que tu tratamiento se realice en el hospital.

También es importante destacar que el estrés y la ansiedad causados por el COVID-19 pueden afectar de un modo más especial a las mujeres embarazadas o a las madres que acaban de tener a su bebé, por lo que es necesario atender a las mujeres embarazas de forma adecuada y compasiva.

Si una mujer embarazada ha viajado a un país afectado por COVID-19 o ha estado en contacto con un caso positivo de COVID-19, deberá realizarse la prueba de COVID-19, aunque la mujer embarazada sea asintomática.

En caso de ser asintomática deberán permanecer en aislamiento domiciliario durante al menos 14 días e ir controlando los síntomas característicos de la enfermedad. En caso de presentar síntomas más graves, la paciente deberá ser trasladad a un centro de atención médico.

Si al aproximarse la fecha de parto, gozas de buena salud, algunos aspectos de tu trabajo de parto y parto podrán proceder como es de esperar, sin embargo, te recomendamos que te prepares a ser flexible.

Si tienes programada una cesárea o te van a inducir el parto, seguramente deberás realizarte una prueba de detección de síntomas de COVI-19 entre 24  y 48 horas antes de la fecha prevista para llegar al hospital. En caso de presentar síntomas o que el resultado de la prueba haya salido positivo, es posible que te vuelvan a programar la cesárea o la inducción.

También es posible que el número de personas que te puedan acompañar durante el trabajo de parto y/o el parto sea limitado, así como las visitas después del parto.

Además, podría suceder que mientas estés en el hospital te hagan pruebas para detectar COVID-19 cada día que estés en el hospital. Y probablemente tu estadía en el hospital será más corta que en circunstancias normales.

El riesgo de que un recién nacido se contagie con este virus es bajo. Hasta el momento se sabe que sólo entre el 2% y el 5% de los bebés nacidos de mujeres que tienen COVID-19 en el momento de parto tienen resultados positivos de COVID-19 en los siguientes días después de haber nacido. No obstante, si estás enferma de COVID-19 deberás estar separada temporalmente de tu bebé recién nacido.

En el postparto, te recomendamos que hables con tu médico sobre opciones para visitas virtuales para controles después del parto.

Durante este tiempo de pandemia y de estrés es posible que sientas ansiedad sobre tu salud o la de tu familia por lo que te pedimos que te apoyes en familiares y amigos tomando precauciones para reducir al máximo  las posibilidades de contagiarte de COVID-19.

Respecto a la lactancia, aún no se sabe si este coronavirus puede transmitirse a través de la leche materna.  Tras diversos estudios no se ha demostrado que exista alguna evidencia de que el virus esté presente en la leche materna de mujeres infectadas con COVID-19.

Si eres positiva a COVID-19 deberás tomar medidas para evitar contagiar al recién nacido, como lavarse las manos antes de tocar al bebé, usar cubre bocas durante el amamantamiento o si te extraes leche, lavarte las manos antes de tocar cualquier parte de la bomba o del biberón.

En cuanto a las vacunas, no hay ninguna investigación sobre la seguridad de las vacunas de COVID-19 para mujeres embarazadas o que estén amamantando. Te recomendamos que hables con tu médico para valorar los riesgos y beneficios al respecto.

Es importante que los proveedores de atención médica tengan una atención especial hacia las mujeres embarazadas con COVID-19 y sus neonatos ya que pueden ser más susceptibles de requerir una atención especializada, sobre todo si la mujer embarazada tiene comorbilidades.

Además, se debe garantizar el derecho de toda mujer, tenga o no COVID-19, a un embarazo y parto que constituyan experiencias positivas.

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